Historias

Hay historias que nacen para contarse
Historias que acaban cuando van a empezar
Historias que se escriben con renglones torcidos
Historias cargadas de humanidad.

Hay historias vacías de fondo y de letra
Historias mecidas en cunas de hiel
Historias que vives en cuerpos de otros
Historias que pasan en tu caminar.

Hay historias que nunca debieron pasarnos
Historias que estás esperando contar
Historias que duermen junto a tu regazo
Historias que narran otra verdad.

Hay historias de tantas formas y maneras
Historias tejidas con redes de ayer
Historias tan propias que nos son ajenas
Historias que nunca debimos callar.

Hay historias…Historias

En ocasiones

En ocasiones debemos dejar llorar al alma.

En ocasiones debemos sollozar en silencio
y sentir resbalar lágrimas curativas en la mejilla.

En ocasiones debemos volar con la mente a ninguna parte.

En ocasiones bajamos los brazos
mientras el corazón reúne fuerzas para levantarlos.

En ocasiones el letargo de la cueva
renueva el entorno y la perspectiva.

En ocasiones los pasos a ninguna parte sorprenden,
llevándonos exactamente al lugar indicado.

En ocasiones son los días grises
los que colorean de luz el amanecer de mañana.

En ocasiones son las miradas vacías
las que te abren los ojos.

Son las manos vacías
las que al encontrarte te llenan.

Son las caricias ausentes
las que te arropan bajo las sábanas.

En ocasiones…

es tu falta de yo la que te encuentra…

 

 

 

lágrima

Ella

Mil primaveras inundan sus ojos.
Mil noches plagadas
de ansiados amaneceres
por despertar junto a ella.

Sus labios pierden mi mirada
para balancearme en su sonrisa,
que llena…

Sopla la brisa sobre aquel cine de verano.

Instantáneas reveladas para siempre
en la mirada del recuerdo.

Mis labios dibujan una sonrisa pícara
y mi alma se reconforta, plácida,
por la eternidad efímera de un breve segundo.

De nuevo, al acostarme, soñaré con ella.
De nuevo, al despertarme, soñaré con ella…Soñaré con ella

Actos

El más pequeño de
nuestros buenos actos,
incluso aquel que
realizamos casi sin pensar,
dejará huella en algún lugar,
en alguna parte.
Lo verdaderamente difícil
consiste en,
si lo hicimos conscientemente,
procurar que esa huella
perdure en el tiempo.actos

¿Calidad de vida?

¿Calidad de vida?

No sé si definirlo como añoranza o como nostalgia.
Sea lo que fuere, tengo claro que no lo es de tiempos pasados. Simplemente es añoranza de tiempo. De tiempo sin más. Sin apellidos. De tiempo atemporal.

Una vieja foto de un teléfono de los de antes, de los de cable rizado y ruedecilla para marcar, me ha llevado a preguntarme si de veras hemos ganado en calidad de vida. Sin demagogía. Sin facilidades sensiblonas.

¿Hemos ganado en calidad cuando al reunirnos con los amigos ya no hay casi que decirse porque ya lo sabemos todo, casi al instante, gracias a las redes sociales?

¿Hemos ganado en calidad de vida, cuando al juntarnos con la familia, con aquellos que queremos, estamos más tiempo mirando las pantallas de los móviles y tablets que a los ojos de nuestro hermano?

También me pregunto si la inmediatez con la que conseguimos todo, nos hace perder el valor del esfuerzo. Cada día nos cuesta menos conseguir lo que necesitamos. No hablo de grandes dispendios o cosas soñadas. Hablo del día a día, de algo tan simple como tener que molestarse en tener que buscar en una enciclopedia.

Tampoco tengo claro si hemos ganado en calidad humana. ¿Cuántos de nosotros conocemos no ya algo de nuestros vecinos, simplemente su nombre?.
Quizá sea la nostalgia la que me lleva a añorar los tiempos de barrio, de escalera, de corrala. Los tiempos en los que la gente se miraba a la cara para hablarse. Los tiempos en los que para hacer los deberes había que esforzarse. ¿Cómo vamos a aprender la satisfacción de conseguir las cosas cuando no nos requieren esfuerzo?.

El caso es que hoy no me apetece correr. No me apetece ir con prisa, ya que la mitad de las veces, vamos con prisa hacia ninguna parte. No me apetece tener que llegar, tener que hacer por hacer, tener fecha para todo.

Hoy he sentido esa sensación que sentía cuando era pequeño, en la que comía un tigretón o un bucanero a un ritmo pausado, casi a cámara lenta. Aquello se disfrutaba más.

Y no he podido ocultar otra sensación, mucho más amarga, de que en algún momento de la vida, miraremos su envoltorio y nos daremos cuenta de que no pudimos casi disfutarla, pues solo quedan las migajas.calendario

Utopía

Sueño otras manos.

Una sobre otra.

Una junto a otra.

Sueño unos brazos que abrazan.

Unos brazos que protegen.

Brazos que unen.

Sueño palabras que alientan.

Palabras que construyen.

Palabras que calman.

Sueño miradas que miran.

Ojos que ven.

Miradas que llenan.

Sueño obras que traducen dichos.

Obras que no necesitan presentación.

Que no precisan del eco del orgullo.

Sueño con un mundo para todo el mundo.

Repleto de personas que son más que gente.

Con nombres y apellidos.

Sueño…

Quizá algún día.

Quizá alguna noche.

Quizá algún momento.

Ya no me llame Utopía.

utopía