Amor…

Aquel día supuso el punto de inflexión.

Tras años de dura pugna por dominar cada rincón de la mente y el corazón humanos, la locura y la cordura estaban exhaustas.

Sus fuerzas habían llegado al límite.

Ninguna había conseguido convencer a la otra sobre la certeza de sus ideales.

Pusieron arduo empeño, día tras día.

Esgrimieron sus mejores argumentos, a veces pausadamente, otras veces con desproporcionada pasión.

Más en aquel punto no quedaba nada que argumentar.

Fue entonces cuando bajaron la guardia y casi sin quererlo, cruzaron sus miradas.

Pudieron adivinar la profundidad de su sentir.

La nobleza de sus ideales.

La razón de su sentir.

Y en ese mágico y fugaz instante, tras un breve roce, nació el amor.

Esa es la razón por la que el amor es, sin duda, la más cuerda de las locuras.

Rafa Pérez Herrero.

Anuncios