En el café de la esquina

En el café de la esquina del recuerdo.
Llegas tarde, como siempre.
El pelo suelto, alborotado por la brisa de Madrid.
Tu sonrisa nerviosa.
La mía no acierta a dibujarse.
Las manos sudorosas desmontan mi serenidad.
Me siento frágil, muy frágil.
Me siento vivo, muy vivo.
Hablamos del tiempo para romper el hielo.
En el café de la esquina.
Tu mirada se cruza con mi mirada durante un segundo.
Nerviosos mis ojos miran al suelo.
El rubor se asoma a tus mejillas.
Mi pulso se acelera.
Y una sensación de plácido calor recorre mi cuerpo.
En el café de la esquina.
La historia continúa sin guión.
Sin final predefinido.
En la radio suena una canción
y tu ríes nerviosa.
En el café de la esquina.
Pasan los minutos
queriendo que fueran horas.
El valor una vez más
se quedó en alguna parte.
Me despido, te despides.
Al final, como siempre,
te giras para mirarme.
Yo vuelvo la vista al frente
y me sonrío.
En el café de la esquina, como siempre.

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